Otro día más. Todo parece igual, suena el despertador,
te levantas, apuras el desayuno, miras el reloj... tarde.
Sales corriendo al curro, carreras en el metro, carreras por la calle...
al límite de tiempo, pero has llegado puntual.
Esto solo es el comienzo de un duro día, en el que todo llega al límite.
Comienzas con un sermón de tu jefe, que no va contigo, pero
que tenía que "descargarse" con alguien.
Cuando ya te centras en tu tarea
¡Zas!, cambio de planes, a tu supercompañer@, la que no curra pero parece que si,
se le ocurre tirarte al traste el trabajo programado porque...
"ella lo vale" y desde las "alturas" la respaldan.
Protestas, razonamientos, ejemplo claros de que no es la primera vez...
pero no, su palabra es la que vale, la tuya no, y "esto es un equipo,
tod@s debemos poner de nuestra parte".
Lo malo es que quien pone somos siempre l@s mism@s
y, la verdad, ya me canso de ceder yo, de tragar y tragar...
Como esto siga así, un día se abrirá la caja de Pandora
y no habrá lugar en la tierra para esconderse de mis palabras.
Yo me desahogaré, siempre con respeto, habrá promesas de cambio, charlas
de "amiguismo", un breve tiempo de cambio y, después....
Vuelta a empezar, malas caras, "pullitas" encubiertas...
así hasta no se cuando.
Espero que poco tiempo, que quién se tiene que dar cuenta
lo haga pronto, y se le caiga la venda de los ojos
y vea como es en realidad la gente que está a su alrededor, y en
concreto, la que tiene doble cara, según esté delante o detrás.
Hoy soñaré con este mundo idílico, a ver si por la mañana despierto en él...
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