
...Para un día que se presagiaba gris, triste y desolador para mi. Hoy fue un día de esos que te gustaría pasar encerrad@ en algún lugar oscuro, sin ruido, sin luz, sin gente...; aislad@ en tus propios pensamientos, sin tener que ponerte tu máscara de: ¡aquí no pasa nada, estoy bien!, cerrar los ojos, respirar profundamente y representar tu personaje un día más.
Pero sabes que no es así, hoy va a ser un día muy largo. Vas a tener que interpretar un papelón, digno de un
Oscar o un
Goya. Según te vas acercando al metro, tren, bus... piensas que no vas a ser capaz, quieres huir, escapar, desaparecer... pero sigues caminando.
Llegas a tu destino. Ya no hay vuelta atrás. De repente, como si alguien hubiera accionado un resorte oculto dentro de ti, tu gesto, postura, caminar... cambian. Ya te has metido a fondo en tu papel. El día transcurre como cualquier otro, trabajo, discusiones, pensamientos, problemas, alguna broma y
sonrisa...¡Hora de volver a casa!. ¡¡Por fin!!. Se acabó la función.

Vuelves a ser tú. La angustia, el llanto, el miedo...acumulado durante todo el día, quiere salir. Estás sol@. Ya no tienes que disimular. Puedes mostrar tus verdaderos sentimientos, necesitas ser tu mism@, aunque solo sea por un rato; y, al hacerlo, algo ocurre. Poco a poco te vas sintiendo mejor. A medida que dejas salir todo lo que tienes dentro, llorando, gritando, o ambas cosas, te sientes mejor. Poco a poco recuperas el control sobre ti mism@. Te vas sintiendo mejor, y al final eres capaz de
reír a carcajadas. Y, de esta manera tan simple, y compleja al mismo tiempo, este día ,que amaneció gris, ha pasado a ser una noche iluminada de miles de estrellas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Personas que han compartido su opinión.